Existe una forma de llevar las uñas impecables durante unas dos o tres semanas sin la necesidad de utilizar el gel. La solución son los “esmaltes permanentes” o también conocidos como “Shellac”, gracias a una de las marcas que los ha lanzado al mercado.
Consisten en unos esmaltes de larga duración que aportan las ventajas de las uñas de gel sin dañarlas tanto, ya que no son tan “agresivas”. Se aplica una base, el esmalte color y una capa “top coat” que sella el esmalte y lo mantiene intacto. La forma de aplicarlos es como un esmalte normal, (sólo que necesitan de lampara UV), duran como las uñas de gel y tiene acabado espejo (brillo extremo). Además el secado es inmediato y se elimina en minutos con acetona pura, sin necesidad de limar la superficie de la uña.
Ofrecen la posibilidad de manicura francesa (rosa y blanco) o manicuras a color, más utilizadas en el verano. En ambos casos el resultado es ultra brillante. Tras preparar la uña, se aplica una capa del esmalte base, y se mete la mano en la lámpara. A continuación se aplican 2 capas del esmalte elegido (la linea blanca también si es manicura francesa) y después de cada una, se sella con la lámpara. Para finalizar, una capa de “top coat” para proteger el esmalte y que aguante con todo su brillo hasta la retirada del mismo.
Para retirar este tipo de esmalte, se aplica acetona pura impregnada en un algodón sobre a uña, y tras un rato, cuando el esmalte comienza a ablandarse, con la ayuda de un palito de naranjo, terminamos de quitarlo.
¿Qué diferencias y similitudes hay con las uñas de gel?
La diferencia más notable es que este tipo de manicura no permite “alargar” la uña. Sólo se puede aplicar sobre la longitud de uña existente. Por lo tanto no serviría para gente que se muerda las uñas o que simplemente las tenga frágiles y lo que quiera es dar una nueva forma a la uña alargándola. Además este tipo de manicura no daña tanto la uña, ya que no exige el limado de la misma ni en su puesta ni para retirarlo.
Como ventajas, se pueden destacar muchas. Consigue mantener unas uñas perfectamente esmaltadas hasta que se empieza a ver la línea de crecimiento de la misma. (Se consigue una media de dos o tres semanas en las manos y aproximadamente un mes, mes y medio en los pies). El tiempo de secado es CERO. Puedes meter la mano en el bolso o ponerte las botas al instante. El color es duradero y resistente a los golpes. El acabado es idéntico al de un esmalte pero con el doble de brillo. Y no huelen.
Es importante tener en cuenta que a la gente que tenga las uñas muy grasas, este tipo de manicuras, no le funcionará al 100%. Ya que su uña, “rechazará” el esmalte creando una película de grasa y probablemente se despegue antes de su duración óptima. También es muy importante saber que no debe “arrancarse” como podríamos hacer con un esmalte normal. Ya que el Shellac se adhiere mucho más a nuestra uña y podríamos dañarla.
Fuente: Maquillarte con arte
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